jueves, 30 de marzo de 2017

RAMEN (Sopa japonesa de fideos de arroz y soja) - RECETA RÁPIDA




Hace unos días descubrí una serie de televisión japonesa basada en un cómic famoso, que yo no conocía, llamada "el Samurai Gourmet" y que trata de un infatigable y abnegado trabajador japonés que alcanza su edad de jubilación y no sabe qué hacer al día siguiente, hasta que se da cuenta de que lo que más le gusta es comer, disfrutar con cada bocado de la deliciosa cocina tradicional japonesa.

Así, en su nueva vida, empieza a buscar experiencias gastronómicas, con mayor o menor éxito, dejando que se le escapen gruñidos de placer a cada bocado, y resolviendo las adversidades que se encuentra cada día gracias a un Samurai imaginario que le indica el camino a seguir, si bien no siempre es capaz de seguirlo. En definitiva, una serie cargada de sensibilidad y con una cadencia que te mete de lleno en el espíritu del protagonista y su pasión.



Lo curioso es que cada vez que me siento a ver esta serie, me siento como el perro de Paulov, y empiezo a salivar ante la visión de la delicadeza de los platos japoneses.

De este modo, la pregunta era sencilla ¿Y qué vas a hacer al respecto?. Pues dicho y hecho, manos a la obra y a preparar el que, probablemente es el plato más representativo de la comida japonesa el Ramen.

Si bien el Ramen no es el típico plato que nos podemos encontrar en los restaurantes japoneses situados fuera de sus islas, allí existen multitud de restaurantes y puestos callejeros destinados a la preparación y venta de Ramen como único plato de la carta.

Esta es una receta simplificada para facilitar su elaboración en nuestras casas occidentales donde disponer de alguno de los ingredientes originales, como el sake, alga wakame o Combu, mirin, etc. es complicado.

INGREDIENTES:

- Sobres de sopa MISO. Son fácilmente localizables en los supermercados como Mercadona o grandes superficies. En mi caso es de Comsum.

- Alga Nori (la empleada para hacer el sushi).

- Fideos de arroz

- Lomo o panceta adobada en forma redondeada (para parecerse más a la receta y presentación originales del plato)

- Huevos duros (1 por persona)

- Cebolleta

- Salsa de soja

 

ELABORACIÓN:

1- En primer lugar podremos agua a cocer,  cuando esté hirviendo añadiremos los huevos para cocerlos durante exactamente 7 minutos. El objetivo es que al partirlos parte de la yema se derrame hasta la sopa.

2- Cuando los huevos estén cocidos, los pelamos y los ponemos en un recipiente con salsa de soja para marinarlos durante unos 15 minutos.

3- En otro recipiente, ponemos una gran cantidad de agua con sal y cuando esté hirviendo añadiremos los fideos de arroz, calculando una cantidad aproximada de 60-70 gramos por persona. Una vez alcancen su punto de cocción, los sacamos y refrescamos con agua del grifo y reservamos (no hay que preocuparse porque se enfríen, pues luego se calentarán con el Miso.


4- En un recipiente más grande, añadimos la cantidad de agua indicada en los sobres de Miso según el número de comensales, y la ponemos a hervir. Antes de que llegue a ebullición añadiremos los sobres de Miso y los filetes de panceta adobada (dos por persona).



5- Una vez ya tenemos todos los ingredientes cocinados, pasamos al emplatado del siguiente modo y en el siguiente orden:

- En el fondo del plato hondo añadimos unas 3 o cuatro cucharadas de salsa de soja según nuestro gusto por lo salado (cuidado con esto que si nos pasamos podemos dejar el plato demasiado salado).

- Añadimos el caldo Miso hasta dos tercios del plato.

- Introducimos los fideos de arroz

- Ponemos sobre éstos los dos filetes de panceta o lomo de cerdo

- Incorporamos un trozo de alga Nori

- Ponemos el huevo cocido abierto por la mitad (yo lo olvidé y por eso no aparecen en las fotos)

- Y por último, ponemos por encima un topping de cebolleta cruda finamente cortada desde la raíz hasta el tallo verde.



Como cuestión particular, hay que decir que si nos vamos a comer nuestro plato de ramen con palillos deberemos usar también una cuchara para ayudarnos a coger los fideos y ser comprensibles con los comensales permitiendo que se haga ruido al sorber la pasta, e incluso se apuren los fideos empujándolos directamente del plato hasta la boca levantando el plato, tal y como hacen los propios japoneses.



Por cierto, si queréis seguir la receta original íntegra, seguid este enlace.


Bon apètit.

sábado, 10 de diciembre de 2016

SOLOMILLO WELLINGTON





Se acerca la Navidad, y como hace demasiado tiempo que no subo ninguna receta, creo que es el momento oportuno para hacerlo. Además he elegido una receta que es ideal para estos días de fiesta: sabrosa, muy sencilla de hacer y muy vistosa en su presentación.

En resumen, un solomillo Wellington no es más que un solomillo (originariamente de ternera, pero yo lo he hecho con solomillo de cerdo) rodeado de bacon o jamón, con champiñones y paté, y todo encerrado en un envoltorio de hojaldre. D E L I C I O S O.

He de reconocer que la primera vez que la vi, fue en televisión, creo recordar que en la primera edición de Máster Chef, y han pasado unos años desde entonces y hasta ahora no me había decidido a hacerla, al pensar que sería difícil de elaborar y con un resultado arriesgado, por el problema de darle el correcto punto a la carne, pero aquí os daré el secreto para acertar con el punto de cocción adecuado.

INGREDIENTES:

- 1 solomillo de cerdo o de ternera
- 1 placa de hojaldre rectangular
- 250 gr de champiñones
- 1 lata de paté, mejor si es ibérico
- Bacon en lonchas finas (si prefieres lo puedes cambiar por jamón)
- 1 huevo




ELABORACIÓN:

1- En mi caso, y para darle más sabor, la noche anterior a la elaboración procedí a macerar el solomillo con aceite, pimentón dulce, cebolla, oregano y pimiento rojo, si bien este paso es opcional y, de hecho, la receta original sólo trabaja sobre el solomillo con sal y pimienta por lo que no se requiere ningún trabajo previo sobre él.

2- Fileteamos los champiñones y los salteamos con un poco de aceite, pimienta y sal. Una vez realizado, los retiramos para utilizarlos más tarde.


3- Ahora ponemos el solomillo en la sartén con un poco de aceite y fuego fuerte, para proceder a su sellado, esto es, a tostar la superficie exterior del solomillo garantizando que los jugos queden en su interior y lo mantengan jugoso.

Aquí es donde podemos jugar a asegurarnos que el solomillo no se nos queda crudo al final de la elaboración, pues dependiendo de su grosor, puede que necesite más tiempo de horno que el tiempo que requiere el hojaldre, que será quien finalmente determine cuándo sacarlo del horno.


Para evitar este problema con el solomillo de cerdo, y dado que sólo tendremos unos 35 minutos de horno para cocinar el solomillo, lo que recomiendo es empezar el sellado con fuego medio e ir subiendo la temperatura para que quede prácticamente cocinado ya en la sartén. Así, si un sellado normal del solomillo nos llevaría unos 5-7 minutos, recomiendo emplear unos 10-12 minutos para que se empiece a cocinar por dentro, y una vez apagado el fuego, lo dejemos en la sartén mientras seguimos preparando el plato.

4- Ahora extendemos y aplanamos con un rulo la masa de hojaldre, recortando una pequeña tira a lo largo o ancho para usarla para decorar el plato.

5- Cubrimos el hojaldre con el paté.


6- Ponemos los champiñones.


7- Cubrimos la masa con las lonchas de bacon.


 8- Ponemos el solomillo sobre el bacon y lo cubrimos con las lonchas.


9- Cerramos el solomillo con el hojaldre y lo decoramos a nuestro gusto.


10- Pintamos el hojaldre con huevo batido y lo metemos en el horno precalentado a 200º C durante unos 35 minutos.



Lamentablemente, con la emoción, me olvidé hacer una fotografía con el solomillo abierto, pero os garantizo que está de maravilla, así que os dejo una foto que me he bajado de Internet.



Bon appetit.

sábado, 4 de junio de 2016

Saladitos o Frivolidades de Hojaldre



Bueno, ya estoy de vuelta después de más de un año literalmente en el dique seco, debido a tres operaciones de rodilla que me han mantenido alejado de la cocina.

Y como los periodos de abstinencia no conviene finalizarlos con un gran atracón, hoy voy a poner una receta de elaboración muy sencilla, pero que os podrá ayudar a resolver un entrante, o incluso una merienda de manera fácil, rápida y sobre todo, sabrosa. Son las frivolidades o saladitos de hojaldre.

La elaboración es genérica para todos ellos, pero su contenido dependerá del gusto o necesidades de cada uno. Así, se pueden rellenar de cualquier clase de embutido, salmón ahumado, salchichas, paté, quesos, bacon, pisto, atún o con carnes con distintas elaboraciones (pollo, ternera o cordero al curry, al ajillo, etc.).

En mi caso, he preparado saladitos de tres tipos con los siguientes ingredientes:

INGREDIENTES:

- 1 masa de hojaldre de forma rectangular
- Salchicas frankfurt
- Jamón York
- Queso EDAM en lonchas
- Sobrasada mallorquina
- 1 huevo
- Semillas de sésamo

ELABORACIÓN:

1 - En primer lugar, extendemos la masa de hojaldre sobre la propia hoja en la que viene envuelta y la cortamos en tiras de unos tres dedos de grosor.

2- Sobre cada una de las tiras ponemos en su centro los ingredientes elegidos, en este caso, jamón y queso, sobrasada y salchichas.





















3- Ahora sólo tenemos que ir cerrando cada una de las tiras asegurándonos de que el hojaldre quede bien pegado entre sí.










4- Ahora sólo tenemos que girarlo para que la costura quede en la parte inferior y procedemos a pintarlo con huevo batido, lo que le dará ese color tostado característico al salir del horno.









5- Le ponemos por encima las semillas de sésamo, cortamos las tiras en trozos del tamaño deseado y los separamos para evitar que al crecer en el horno se peguen los unos a los otros.










6- En ultimo lugar, metemos la bandeja en el horno precalentado a 200ºC durante 15 a 20 minutos y tras sacarlos los dejamos sobre una rejilla para que se enfríen adecuadamente antes de proceder a servirlos.



Bon appétit.

martes, 10 de febrero de 2015

ASADO ARGENTINO


Ayer fue un día grande. Por fin, mi buen amigo Alberto Zubieta, nos deleitó con un típico asado de su país, Argentina, y tal fue su éxito que hasta fantaseamos con la posibilidad de abrir un asador argentino, el Asador Taragüi (nuestra tierra, en lengua guaraní). El planteamiento era sencillo, el se encargaba del fuego y la carne, Elena, su mujer, de las ensaladas y acompañamientos, y yo de los postres (tiramisú) y de los vinos.

El artista del asado
En mi última entrada ya presenté una receta para la barbacoa, en este caso con cerdo, pero lo importante de esta receta es que presenta cómo trabajan los maestros de la carne a la barbacoa, los argentinos. Desde la preparación de la carne hasta cómo encender la barbacoa y, por supuesto, cómo hacer la carne.
Con sólo estos ingredientes se consigue una maravilla


INGREDIENTES:
- Tira de costilla de ternera
- Mollejas de ternera
- Sal





ELABORACIÓN:

- En primer lugar hay que sacar la carne de la nevera y dejarla fuera al menos con 2 horas de antelación. En ese momento, y al contrario de lo que solemos hacer por estas latitudes, se procede a poner la sal a la carne. De ese modo, y con esas dos horas de espera, la sal se filtra hasta el interior, y hace que las fibras se suelten y la carne resulte más blanda una vez asada. En el caso de las mollejas no hay que salarlas hasta que ya estén completamente asadas.

- Mientras tanto, podemos ir preparando las brasas. Para ello, los argentinos tienen un truco muy sencillo, que consiste en hacer anillos con papel de periódico, e irlos apilando uno sobre otro a modo de chimenea. Después ponemos el carbón de leña alrededor de la chimenea, y únicamente tenemos que meter una bola de papel ardiendo dentro de la chimenea y esperar unos 30 minutos para que nuestro carbón esté listo para cocinar. El momento óptimo para empezar a cocinar es cuando el carbón empieza a tener una película blanquecina alrededor.


- Una vez que ya tenemos las ascuas preparadas, procedemos a poner la carne en la parrilla. En el caso de las tiras de costilla, se colocan inicialmente apoyadas por la parte del hueso, para que éste transmita el calor hacia el interior de la carne.

- Por su parte, las mollejas se colocan directamente sobre la parrilla, pero previamente hay que ponerles abundante zumo de limón, para acentuar su sabor. De hecho, cada poco rato hay que ir añadiendo zumo de limón sobre ellas.



- Una vez que el hueso de las costillas empieza a sangrar, es el momento en el que ya podemos ponerlas de lado para que el calor actúe sobre toda la superficie de la costilla.

- Por lo que respecta a las mollejas, una vez empiecen a tostarse por el exterior, procedemos a cortarlas por la mitad, les ponemos más zumo de limón y las ponemos boca abajo para que el calor llegue a todo el interior directamente.

El objetivo es que al final la molleja llegue muy tostada y crujiente al plato, donde ya podremos añadirle la sal. Para ello, hemos de asegurarnos de que no se quedan partes gruesas, pues es muy probable que se queden crudas, y no podremos disfrutarlas en todo su sabor.



















- Para asegurarnos de que toda la carne se haga uniformemente, es recomendable que separemos la franja de carne superior de la costilla. Esta operación es muy fácil, porque con el calor ya estará casi separada del resto de costilla.


- Cuando las costillas ya están listas, con un bonito punto tostado por el exterior, y superjugosas en el interior, tan sólo hay que cortarlas en porciones y servirlas inmediatamente, porque tienden a enfriarse rápidamente y pierden parte de su encanto.



El ritual del asado exige que se coma bien cerca de la barbacoa, ya que se organiza de tal manera que la carne va saliendo de manera escalonada para evitar que toda salga a la vez y se enfríe. Además todo esto se acompañará con mandioca cocida aliñada con aceite y sal o una ensalada de patata cocida con cebolla y huevo duro.

Bon appétit.

domingo, 17 de agosto de 2014

COSTILLAS CON SALSA BARBACOA A LA PARRILLA



Llegó el verano, y con él las comidas en el exterior. Ya se que el resto del año también se pueden hacer comidas en el jardín, pero yo vivo en la ciudad, y esto se complica, así que me toca esperar a llegar a Cartagena para poder hacerlo.

Y para ello, este año me he comprado una barbacoa (de las baratitas) con el fin de disfrutar de esta pasión. Y qué mejor forma de conmemorarlo que dejar constancia de mi primera barbacoa en el blog.

La receta está enfocada principalmente a la realización de un costillar de cerdo con salsa barbacoa a la brasa, si bien también preparé una tiras de costilla de ternera con un marinado de aceite, vino blanco, ajo, perejil, pimienta y sal, dejado macerar durante 6 horas en la nevera y unos chorizos criollos.


INGREDIENTES:

- 1 costillar de cerdo entero.
- 25 gr de azúcar moreno
- 250 gr de ketchup
- 50 gr de vinagre de vino tinto
- 1 cucharada de salsa inglesa (p.e. salsa Perrin's)
- 1'5 cucharadas de mostaza a la antigua
- 75 gr de miel
- 1'5 cucharadas de sal
- 1 cucharada de pimienta molida
- 1 cucharada de pimentón dulce
- Unas gotas de tabasco (al gusto)
- Opional si queréis un toque ahumado: 10 gr de humo líquido.


ELABORACIÓN:

Como es importante que la carne se impregne bien del sabor de la salsa barbacoa, debemos preparar la salsa con al menos 12 horas de antelación, pues ese será el tiempo que deberemos dejarla marinando la carne.

1- La preparación de la salsa barbacoa es bien sencilla, en mi caso yo la he preparado con la thermomix, juntando todos los ingredientes y programando 12 minutos, a velocidad 3 a 100º C.

Pero como supongo que la mayor parte de vosotros no tiene este robot de cocina, lo que haremos será poner todos los ingredientes en una cazo, y llevarlo a ebullición, y mantenerlo así durante 6 minutos, agitándolo continuamente.






2- Ahora que ya tenemos la salsa barbacoa y la hemos dejado enfriar lo suficiente, procedemos a marinar la carne, entre 6 y 12 horas antes de la comida, dejando la bandeja en la nevera.

Antes y después de aplicarle la salsa barbacoa


3- Ahora ya sólo hay que preparar la barbacoa. Esto es todo un arte, en el que los argentinos son los auténticos maestros con sus magníficos asados. Por desgracia, tengo amigos argentinos, pero aún no me han enseñado sus secretos, por lo que yo he preparado lo que podríamos llamar una barbacoa ibérica a base de carbón vegetal.



Para ello, lo primero que recomiendo para facilitar la preparación de las ascuas es disponer de un complemento de la barbacoa consistente en una especie de jarra de metal, en la que por la parte superior se introduce el carbón vegetal, y por la parte inferior se coloca un papel al que prenderemos fuego. Con esa única fuente de calor, conseguiremos en unos 15 minutos disponer de las brasas necesarias para nuestro asado.

Una vez tenemos las brasas con un aspecto blanquecino, por la aparición de cenizas en su superficie, ya podremos volcarla sobre nuestra barbacoa y proceder a asar las carnes.

El carbón está listo

Preparados para la barbacoa
4- En primer lugar debemos tener en cuenta que hemos de cocinar nuestras costillas a baja intensidad de calor, y durante el máximo tiempo posible, mínimo una hora. De este modo conseguiremos que las carnes queden jugosas y tiernas. Para ello colocaremos en primer lugar las costillas por la parte del hueso hacia abajo, y en una posición elevada sobre las ascuas. Así, el calor llegará primero al hueso, que lo transferirá poco a poco hacia la carne.


5- Luego, cada 15 minutos más o menos le iremos dando la vuelta a las carnes hasta que estén definitivamente cocinadas.

6- En el caso del costillar de cerdo, hay unas partes que tienen más cantidad de carne que la parte del extremo del hueso, por lo que los últimos 20 minutos decidí colocar los trozos de costillar en forma de pirámide con la parte más magra hacia las ascuas.


7- En ese momento, y aprovechando el hueco interior, coloque ahí los chorizos criollos, tiempo suficiente para que se cocinasen.


Carne jugosa y deliciosa que nos acerca al hechizo del fuego y a la forma de comer de nuestros más antiguos antepasados, sobre todo si, además nos comemos las costillas con las manos (como debe ser).


Bon appétit.