domingo, 17 de agosto de 2014

COSTILLAS CON SALSA BARBACOA A LA PARRILLA



Llegó el verano, y con él las comidas en el exterior. Ya se que el resto del año también se pueden hacer comidas en el jardín, pero yo vivo en la ciudad, y esto se complica, así que me toca esperar a llegar a Cartagena para poder hacerlo.

Y para ello, este año me he comprado una barbacoa (de las baratitas) con el fin de disfrutar de esta pasión. Y qué mejor forma de conmemorarlo que dejar constancia de mi primera barbacoa en el blog.

La receta está enfocada principalmente a la realización de un costillar de cerdo con salsa barbacoa a la brasa, si bien también preparé una tiras de costilla de ternera con un marinado de aceite, vino blanco, ajo, perejil, pimienta y sal, dejado macerar durante 6 horas en la nevera y unos chorizos criollos.


INGREDIENTES:

- 1 costillar de cerdo entero.
- 25 gr de azúcar moreno
- 250 gr de ketchup
- 50 gr de vinagre de vino tinto
- 1 cucharada de salsa inglesa (p.e. salsa Perrin's)
- 1'5 cucharadas de mostaza a la antigua
- 75 gr de miel
- 1'5 cucharadas de sal
- 1 cucharada de pimienta molida
- 1 cucharada de pimentón dulce
- Unas gotas de tabasco (al gusto)
- Opional si queréis un toque ahumado: 10 gr de humo líquido.


ELABORACIÓN:

Como es importante que la carne se impregne bien del sabor de la salsa barbacoa, debemos preparar la salsa con al menos 12 horas de antelación, pues ese será el tiempo que deberemos dejarla marinando la carne.

1- La preparación de la salsa barbacoa es bien sencilla, en mi caso yo la he preparado con la thermomix, juntando todos los ingredientes y programando 12 minutos, a velocidad 3 a 100º C.

Pero como supongo que la mayor parte de vosotros no tiene este robot de cocina, lo que haremos será poner todos los ingredientes en una cazo, y llevarlo a ebullición, y mantenerlo así durante 6 minutos, agitándolo continuamente.






2- Ahora que ya tenemos la salsa barbacoa y la hemos dejado enfriar lo suficiente, procedemos a marinar la carne, entre 6 y 12 horas antes de la comida, dejando la bandeja en la nevera.

Antes y después de aplicarle la salsa barbacoa


3- Ahora ya sólo hay que preparar la barbacoa. Esto es todo un arte, en el que los argentinos son los auténticos maestros con sus magníficos asados. Por desgracia, tengo amigos argentinos, pero aún no me han enseñado sus secretos, por lo que yo he preparado lo que podríamos llamar una barbacoa ibérica a base de carbón vegetal.



Para ello, lo primero que recomiendo para facilitar la preparación de las ascuas es disponer de un complemento de la barbacoa consistente en una especie de jarra de metal, en la que por la parte superior se introduce el carbón vegetal, y por la parte inferior se coloca un papel al que prenderemos fuego. Con esa única fuente de calor, conseguiremos en unos 15 minutos disponer de las brasas necesarias para nuestro asado.

Una vez tenemos las brasas con un aspecto blanquecino, por la aparición de cenizas en su superficie, ya podremos volcarla sobre nuestra barbacoa y proceder a asar las carnes.

El carbón está listo

Preparados para la barbacoa
4- En primer lugar debemos tener en cuenta que hemos de cocinar nuestras costillas a baja intensidad de calor, y durante el máximo tiempo posible, mínimo una hora. De este modo conseguiremos que las carnes queden jugosas y tiernas. Para ello colocaremos en primer lugar las costillas por la parte del hueso hacia abajo, y en una posición elevada sobre las ascuas. Así, el calor llegará primero al hueso, que lo transferirá poco a poco hacia la carne.


5- Luego, cada 15 minutos más o menos le iremos dando la vuelta a las carnes hasta que estén definitivamente cocinadas.

6- En el caso del costillar de cerdo, hay unas partes que tienen más cantidad de carne que la parte del extremo del hueso, por lo que los últimos 20 minutos decidí colocar los trozos de costillar en forma de pirámide con la parte más magra hacia las ascuas.


7- En ese momento, y aprovechando el hueco interior, coloque ahí los chorizos criollos, tiempo suficiente para que se cocinasen.


Carne jugosa y deliciosa que nos acerca al hechizo del fuego y a la forma de comer de nuestros más antiguos antepasados, sobre todo si, además nos comemos las costillas con las manos (como debe ser).


Bon appétit.

domingo, 2 de marzo de 2014

Alcachofas rellenas con jamón, boletus y parmesano


Hace una semana estuve visitando alguno de los municipios de la Vega Baja del río Segura dedicados al cultivo y comercialización de la alcachofa. Esta es una zona donde esta actividad es muy importante, lo que origina que me tenga que acercar por la zona de vez en cuando por una curiosa paradoja:

Todos sabéis que la alcachofa está considerada como un alimento depurativo. Pues la paradoja reside en que su procesado genera unas aguas que pueden impedir el funcionamiento de las depuradoras urbanas, de ahí que tenga que visitar alguno de estos municipios durante la campaña de producción, para intentar poner un poco de orden.


Volviendo a la parte que nos interesa, he de decir que hasta ahora no las había cocinado, aunque sí comido, por lo que cuando volví de una gira de reuniones con varios industriales del ramo y mi buen amigo Rafa me trajo una bolsa con unas 15 espectaculares alcachofas del huerto que ha puesto en marcha junto con Paula, en la provincia de Castellón, entendí la indirecta, y decidí ponerme manos a la obra.

No tenía claro qué receta hacer, pero tras meditarlo pensé descartar las que necesitaban freírlas o hacerlas en salsa. Así que me incliné por hacer la receta que os he traído, alcachofas rellenas con jamón, boletus y queso parmesano, si bien como no tenía jamón, empleé bacon ahumado, con éxito de crítica y público (familiar).

Dentro de esta categoría podemos incluir cualquier tipo de relleno, como por ejemplo con pollo y bechamel, gambas y cebolla, o carne picada con tomate, etc.


INGREDIENTES:

- 12/15 Alcachofas
- 1 cebolla grande
- 150 gr de jamón (yo usé bacon ahumado)
- 1 ó 2 boletus (se puede usar cualquier otra seta)
- 1 vaso pequeño de vino blanco
- aceite de oliva
- Ajo
- Perejil
- Jengibre rallado (opcional)
- Sal y pimienta
- 1 cucharadita de carne de pimiento choricero
- Pan rallado
- Queso parmesano rallado

ELABORACIÓN:


1- En primer lugar hemos de proceder a preparar las alcachofas. Para ello, procederemos a preparar un bol grande con agua y un poco de zumo de limón o tallos de perejil. Esto es importante, ya que cuando limpiemos las alcachofas debemos sumergirlas en este agua para evitar que se oxiden y ennegrezcan. Por este mismo motivo, recomiendo que esta operación se realice con guantes de látex, ya que si no acabaréis con las manos completamente negras.


Ahora procederemos a limpiar las alcachofas, cortando aproximadamente el tercio superior de la alcachofa y retirando del trozo que nos ha quedado, las hojas más verdes y duras hasta llegar a las hojas interiores cuyo color sea significativamente menos verde (entre verde y amarillo). Esto se hace así para retirar todas las hojas no comestibles de la alcachofa.

Por último, con un cuchillo, terminaremos que quitar los trozos de hojas que hayan quedado pegados a la base de la alcachofa y la sumergiremos en el bol con agua con limón.

2- Ponemos una olla grande con agua abundante y sal en el fuego y la llevamos a ebullición. Una vez comience a hervir, incorporamos las alcachofas, procurando escurrir el agua que lleven del bol de agua con limón.

Cuando, después de ponerlas, comience de nuevo a hervir el agua, bajamos a fuego medio y mantenemos la cocción durante unos 20 minutos.


Una vez pasado ese tiempo, las sacamos y dejamos escurrir y enfriar boca abajo sobre papel absorbente. De este modo, tendremos terminada la preparación de la alcachofa, pudiendo pasar al relleno.

3- Para preparar el relleno, pondremos en una sartén el aceite y las cebollas en brunoise fina (cortada en cuadros pequeños de unos 2 a 3 mm), junto con los ajos también cortados igual.

4- Cuando la cebolla empiece a ponerse transparente, incorporamos el jamón/bacon y las setas también finamente troceadas, y salpimentamos.

5- Transcurridos unos 5 minutos, incorporamos el vino y lo reducimos hasta su casi total evaporación, añadiendo, además, un poco de jengibre en polvo (esto último es opcional, dependiendo de vuestros gustos). Por último, añadimos una cucharadita de carne de pimiento choricero y dejamos que termine de hacerse el relleno picado.

6- Una vez hemos terminado el relleno, procedemos a vaciar el interior de las alcachofas cocidas, empleado para ello una cucharilla de café. Los trozos de alcachofa que extraigamos se incorporarán al relleno.


7.- Ahora sólo se trata de poner el relleno dentro de las alcachofas y cubrir con un poco de queso parmesano rallado. Opcionalmente, y si nos gusta que la cobertura tenga un punto crujiente, crocante, sólo hemos de poner un poco de pan rallado sobre el queso.

8- Colocamos las alcachofas en una bandeja de horno y las ponemos en el horno precalentado a 200º C, durante unos 10-15 minutos.


En el caso en que queráis prepararlas con anticipación, por ejemplo, la noche anterior, se realizaría todo el proceso salvo la parte correspondiente a cubrir las alcachofas con el queso y el pan rallado, y ya sólo faltaría ponerlas en el horno.












Bon appétit.


sábado, 1 de febrero de 2014

CROQUETAS DE POLLO CON SETAS Y PARMESANO



Por suerte para todos nosotros, las croquetas son como todo, cuanto más azúcar, más dulce, así que cuando me plantee subir la receta, en un principio pensé en la clásica de pollo o de jamón, pero al final me he decantado por una variedad que a mis hijas les encanta, y que es un plato digno de los mejores bares de esta especialidad en Madrid, y cuyo sabor es intenso y delicioso, las croquetas con pollo, bacon, setas shiitake y queso parmesano.

La receta está inspirada en la de las famosas croquetas de jamón ibérico del chef Alberto Chicote, pero cambiando sus ingredientes.

INGREDIENTES: (para unas 20 croquetas grandes)

- 125 gr de cebolla
- 50 gr de seta shiitake
- 100 gr de pollo cocido
- 40 gr de bacon
- 60 gr de mantequilla
- 40 gr de aceite de oliva
- Queso parmesano rallado al gusto
- 670 gr de leche
- 330 gr de nata
- 95 gr de harina
- Para el rebozo: harina, pan rallado y 2 huevos


ELABORACIÓN:

Para quien no lo sepa, es importante tener en cuenta que se necesitan más de 12 horas para preparar las croquetas, por lo que si queréis hacerlas y comerlas en el momento, esta no es la receta que buscáis.

1- En un cazo se ponen la leche y la nata junto con un trozo de bacon, para que aporte sus aromas a la leche. Lo ponemos al fuego y cuando rompa a hervir, bajamos el fuego al mínimo y tapamos la cazuela, para que, de ese modo la leche no se salga.

Evidentemente, si lo preferís, se puede hacer exclusivamente con leche, sin nata, e incluso emplear leche desnatada.

2- En otra cacerola ponemos el aceite y la mantequilla, y cuando se haya fundido, añadimos el bacon troceado muy fino. Cuando esté bien frito, lo retiramos y reservamos para más tarde.

3- Ahora le incorporamos la cebolla finamente cortada. Pensad que en una croqueta no debemos encontrar grandes trozos de nada, por lo que todos los ingredientes sólidos deberán ser picados muy finos.

Pochamos (freímos) la cebolla hasta que quede transparente, incorporando las setas y el pollo unos 5 minutos antes de que la cebolla esté lista. En total no harán falta más de 20 minutos al fuego. También se puede emplear pollo crudo, pues con los tiempos de cocción empleados no habría problema.

4- Añadimos la harina y la cocinaremos junto con la cebolla, las setas y el pollo por unos 10 minutos más, para asegurarnos de que no queda cruda, pues su sabor arruinaría nuestras croquetas.

5- Ahora empezamos a añadir poco a poco el contenido caliente del otro cazo (la leche y la nata), moviendo continuamente con una varilla nuestra mezcla e iremos viendo cómo se va montando la bechamel. 

6- Cuando quede menos de la mitad de la leche por incorporar, salpimentaremos y pondremos nuez moscada, algo menos de media cucharadita, y el queso parmesano rayado, y seguiremos mezclando e incorporando el resto de leche, hasta que la bechamel ya tenga su aspecto y consistencia definitiva.

7- Dejamos cocer la bechamel unos 5 a 10 minutos más agitando continuamente a fuego lento, y cuidando de que no se nos queme, pues arruinaría su sabor.

8- Ahora sólo hay que vaciar la mezcla en una bandeja, extenderla, dejarla enfriar al aire, y luego sólo hay que cubrir con film transparente, y guardar por unas 12 horas en la nevera, como mínimo.

9- Al día siguiente le daremos forma a nuestras croquetas, para ello pondremos tres platos, uno con harina, otro con 2 huevos batidos y un tercero con el pan rallado (normal o con ajo y perejil, según vuestros gustos).

10- Le damos forma a la croqueta con nuestras manos y la rebozamos en harina, luego la cubrimos con el huevo batido y por último la pasamos por el pan rallado, asegurándonos en todos los pasos de que no se adhiera gran cantidad de rebozo. 


11- Una vez hecho esto, ya sólo habría que poner en una sartén aceite bien caliente, y sumergir la croqueta, dándole la vuelta para que se fría bien por todos los lados. También podemos usar la freidora.

Luego, sólo quedará dejar enfriar un poco y proceder a degustar este maravilloso entrante caliente.

Puede que en algún caso prefiráis las croquetas con una buena costra de rebozo, o bien queréis aseguraos de que no se os abra la croqueta mientras se está friendo. La solución es bien sencilla, y consiste en hacerle un doble rebozado.

Para ello, cogeremos la croqueta rebozada y nuevamente la sumergimos en huevo y la volvemos a pasar por el pan rallado. El resultado es una croqueta de corteza crujiente y más gruesa.



Bon appétit  



domingo, 24 de noviembre de 2013

American Cookies - Cookies de chocolate


Se acerca la navidad y tengo que ir pensando en qué recetas navideñas voy a preparar para estas fiestas.

En realidad ya subí una receta especial para Navidad hace casi un año, cochinillo asado, pero también he querido combinarlo con algún dulce típico de la Navidad: las cookies de chocolate, o american cookies, esas típicas galletas americanas que todos hemos visto en multitud de películas, y que también se pueden comprar en el super, aunque no tan buenas como las que os voy a enseñar.

Y ya lo aviso:              Esta receta es muy muy sencilla.


INGREDIENTES:

- 120 gr de mantequilla en pomada (a unos 37º C)
- 75 gr de azúcar moreno
- 75 gr de azúcar blanco
- 1 huevo
- 240 gr de harina
- Media cucharadita de bicarbonato
- 150 gr de lágrimas de chocolate
- Una pizca de sal

ELABORACIÓN:

Con estos ingredientes se pueden conseguir al menos unas 20 cookies.

1- En primer lugar mezclaremos el azúcar y la mantequilla. Por este motivo, hemos de trabajar con la mantequilla en pomada, es decir, a una temperatura que no impida la correcta mezcla de los ingredientes. Si está demasiado fría tendremos dos opciones:

- La opción que elegirán los niños y los cocineros profesionales: coger la mantequilla con las manos y manipularla continuamente hasta que coja una temperatura que le deje aspecto de crema o pomada (de ahí su nombre).
    - La opción que, casi seguro, elegiréis vosotros para evitar engrasaros las manos: Ponerla en un recipiente y darle unos segundos en el microondas.
    2) A continuación añadiremos el huevo entero y batiremos nuevamente hasta la completa mezcla.

    3) Añadiremos poco a poco la harina, el bicarbonato y la sal e iremos mezclando con una espátula, pues ahora será más difícil hacer la mezcla, ya que se formará una masa bastante sólida y quebradiza.

    4) Mientras vamos realizando el paso anterior, añadimos también las lágrimas de chocolate y seguiremos mezclando.

    La elección del chocolate en forma de lágrimas tiene una fácil explicación. Este chocolate no se derretirá en el horno durante la cocción, lo que les dará ese aspecto característico, y sin que la masa de la galleta adquiera el color del chocolate al fundirse.

    Además, también podéis hacer variaciones sobre la receta que os doy que os permitirán obtener una gama de galletas mas amplia, empleando los ingredientes básicos ya mencionados, como por ejemplo, añadir trocitos de almendra o de otros frutos secos, junto con el chocolate, o sin él, o por ejemplo, ponerles fruta confitada, o adornos dulces, etc.
     


    5) Una vez hemos terminado de mezclar todos los ingredientes adecuadamente, tendremos que enfriar la masa, para que la mantequilla cuaje y nos permita conformar las galletas. Para ello tenemos dos opciones:

    • Hacer una bola con toda la masa, cubrirla con film transparente de cocina, y dejarla en la nevera, durante al menos 30 minutos.
    • Hacer una especie de morcilla con la masa, sellarla con film transparente y dejarla en la nevera, durante al menos 30 minutos. 
    La receta que yo os he presentado aquí sigue el segundo camino, pues facilita mucho la posterior manipulación de la masa y hace que todas las galletas sean más o menos del mismo tamaño.

    6) Como ya he indicado, tras hacer la "morcilla" con la masa, con un tamaño en torno a los 4 o 5 centímetros de diámetro, y sellarla con el film, la introduciremos al menos 30 minutos en la nevera, si bien puede quedarse un día completo si, por ejemplo queremos dejarla preparada para el día siguiente. También se puede, incluso, congelar.

    7) Pasado ese tiempo, sacaremos la masa de la nevera y procederemos a cortar "medallones" de unos 2 centímetros, a los que quitaremos el plástico de alrededor, y los colocaremos sobre la bandeja cubierta con papel de horno presionándolos un poco con la palma de la mano.

    Hemos de tener cuidado con la distancia que dejemos entre cada medallón pues con el calor, el medallón se extenderá ocupando bastante espacio alrededor de su posición original, y podrían formar una gran galleta ocupando el total de la bandeja de horno. Por ello es preferible hacer las galletas en varias hornadas. De hecho, recomiendo dejar más espacio entre los medallones que el que aparece en la foto, pues en algún caso, se me fundieron varias galletas en una sola.

    8) introducimos la bandeja con los medallones en el horno precalentado a 170/180º y las dejaremos ahí entre 10 y 15 minutos, en función del tamaño de nuestras galletas.

    9) Sacamos la bandeja del horno y dejamos que las galletas se enfríen. Comprobaréis que al sacar la bandeja, las galletas tienen la consistencia de un bizcocho, pero no os preocupéis. En cuanto se enfríen se secarán y tendrán ese delicioso crujido que las caracteriza.

    Una vez frías, ya están listas para comerse, y si sois capaces de dejar alguna para el día siguiente (bastante difícil si hay niños de por medio), sólo tenéis que ponerlas en un recipiente hermético (preferiblemente de cristal o metal) y se conservarán perfectamente por varios días.



    Y recordad, cuando llegue el día, dejad una cuantas cookies y un vaso de leche junto a la chimenea para que Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás o los Reyes Magos, según vuestra preferencia, puedan hacer un descanso. Seguro que al probarlas serán incluso más generosos con vosotros.


    Bon appétit




    domingo, 17 de noviembre de 2013

    Bacon Cheese fries (Fosters Hollywood - Receta rápida)

    Deliciosas bacon cheese fries

    Hace ya varias subidas empecé una serie destinada a dar las recetas de algunos de los platos más característicos de las principales cadenas de "comida rápida". Empecé con el pollo frito de KFC (Kentucky Fried Chicken), y hoy voy con el "bacon cheese fried" de Fosters Hollywood, con lo que ya sólo me quedan, Telepizza, McDonals, Burguer King y alguna otra.

    En realidad esta receta es probable que no la hayáis comido previamente en el restaurante, pero os aseguro que la hecha en casa está buenísima, y además es tan fácil de hacer que parece mentira. Además yo he optado por la forma más rápida y sencilla de elaborarla, empleando para ello productos preparados, con lo que es ideal para sacaros de un apuro si tenéis una visita inesperada para cenar o comer.

    Y sólo en 12 minutos.


    INGREDIENTES:

    - Patatas fritas precocidas congeladas
    - Salsa fina de ajo (alioli suave)
    - Bacon ahumado
    - 4 quesos variados


    ELABORACIÓN:

    1- En primer lugar preparamos las patatas fritas. Por supuesto, para ello podremos emplear el método tradicional, pelar y freir en sartén, emplear el método fácil de freir patatas precocidas congeladas, o bien, como es el caso que os propongo, elegir una variedad de éstas últimas que resulta mucho más sencilla, más rápida y que no ensucia más que el plato en el que las presentaréis: Patatas fritas al horno congeladas.



    Estas patatas sólo necesitan entre 10 y 12 minutos de horno a 200 grados, y estarán listas, así que las ponemos en un plato que nos permita introducirlo en el horno, o bien, como ha sido mi caso, las ponemos en una bandeja de horno para que se hagan según las instrucciones del fabricante.

    2- Mientras se van cocinando las patatas, sólo hay que cortar el bacon en finas tiras y ponerlo en una sartén bien caliente sin que necesitemos aportar ninguna grasa (aceite, etc).



    Cuando consigamos que el bacon se haya tostado un poco, procedemos a sacarlo de la sartén y a pasarle el cuchillo para hacer trozos más pequeños. Luego sólo hay que dejarlo sobre una servilleta de papel para que se absorba la grasa sobrante.

    3- Pasados los 10 minutos de las patatas en el horno a 200 grados, sólo tenemos que sacar la bandeja del horno y echar sobre las patatas el resto de ingredientes:

    * un chorro de alioli ligero (si te gusta fuerte, puedes igualmente adaptar esta receta). Yo he elegido la salsa fina con ajo de Mercadona.



    * Una primera capa de los cuatro quesos (Gouda, Cheddar, curado y Emmental). Yo he elegido la mezcla de cuatro quesos de Mercadona.

    Aspecto del plato antes de terminarlo en el horno

    * Ahora incorporamos los copos de bacon que hemos preparado.

    * Terminamos de cubrir con el resto del queso disponible.

    4- Volvemos a introducir la bandeja de las patatas en el horno, durante unos 2 minutos, y ya sólo queda esperar la ovación del público.

    El resultado es profesional, y su sabor magnífico, tanto para padres como para hijos pequeños.

    Aspecto del plato al sacarlo del horno


    Bon Appètite.